Otros pueblos de Oaxaca
La aspiración más elevada del ser humano en la historia de la humanidad, ha sido lograr la trascendencia espiritual de su existencia.
Cuando un ser humano o un pueblo llegan a un estadio superior de desarrollo, cuando se han resulto los urgentes problemas materiales de la vida, como es la alimentación, la salud, la educación y la organización social. Necesariamente se penetra en niveles más elevados de mayor trascendencia a partir de la conciencia existencial. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Preguntas esenciales de los pueblos y los seres humanos conscientes. ¿Quién soy yo, de dónde vengo y a dónde voy? El ser humano necesita, no sólo darle significados a las acciones que realiza en la vida, sino fundamentalmente busca encontrar en ellas, la razón de su propia existencia, en un plano superior de conciencia. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Desde la más lejana antigüedad en Mesopotamia y en Egipto, las civilizaciones más antiguas, pasando por China, India, México y parte de Centroamérica, así como en la Cordillera Andina, dejaron testimonios de esta imperiosa búsqueda compartida. Estas 6 civilizaciones, que son las más antiguas y con origen autónomo del mundo, han dejado majestuosos e impresionantes testimonios materiales en la imperiosa búsqueda humana por su desarrollo espiritual. Grandes monumentos, maravillosas obras de arte, geniales creaciones. Indescifrables hasta ahora, representan testimonios espirituales grabados en piedras, fundidos en oro, plata, cerámica, pintados en papiros, códices, pergaminos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Si la aspiración más exaltada de la conciencia humana ha sido, a lo largo de la historia de las civilizaciones, la búsqueda de la trascendencia espiritual. Indiscutiblemente el legado cultural más importante que podemos tener de ese luminoso pasado humano, es la sabiduría en el terreno del desarrollo espiritual que vive en lo profundo del corazón de los pueblos milenarios y que mientras los seres humanos tengan conciencia, sigue presente hasta nuestros días.
En efecto, el desarrollo espiritual de cada pueblo es el logro supremo de su civilización que, a su vez, enriquece el conocimiento humano. El aspecto espiritual del individuo y de la sociedad, conforma la parte más esencial e importante de su existencia. En el Espíritu radica el verdadero potencial del ser humano y de la sociedad. El mundo material es sólo un medio por el cual se expresa y manifiesta este inconmensurable potencial. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Lo que intentaremos en este reportaje es demostrar que la herencia más importante del México antiguo, sigue viva y vigente en el México contemporáneo. Que la más valiosa herencia y el mayor legado cultural se encuentra depositados en la espiritualidad. Y que en Oaxaca se mantiene con mayor vigor y profundidad este portentoso legado, que lleva a ser de “Oaxaca, la reserva espiritual de México".
II. ANTECEDENTE HISTÓRICO.
La civilización del México antiguo es una de las primeras 6 que existieron en la historia de la humanidad. Sus inicios comienzan con la invención de la agricultura y el maíz en el sexto milenio antes de la era cristiana, para dejar de ser bárbaros nómadas, cazadores recolectores. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
A pesar de tener muchas culturas diferentes en tiempo y en espacio, la civilización del Anáhuac es una sola. Desde los ancestrales y primigenios olmecas del Período Preclásico, pasando por los luminosos toltecas del periodo Clásico o del esplendor, hasta llegar a los imperialistas mexicas, en el periodo decadente conocido como Postclásico. Todos los pueblos del Cem Anáhuac, fueran mayas, zapotecos, mixtecos, purépechas, totonacas o nahuas, entre otros, pertenecieron a una sola raíz filosófica cultural, ya que mantuvieron una matriz civilizatoria, que se prolongará en constante evolución durante 7 mil quinientos años de manera ininterrumpida. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En efecto, existen comprobadas muestras de una asombrosa continuidad y un impresionante paralelismo en todas las culturas. Tanto en sus conceptos filosóficos-religiosos, tal como: La creencia en una suprema fuerza creadora que no tenía nombre, ni forma y estaba en todas partes al mismo tiempo. La memoria de que venían de una sucesiva evolución y que vivían en el quinto período o Sol de su existencia. De que existía una representación de esta fuerza creadora en una deidad superior que era femenina y masculina al mismo tiempo. Que las dos energías que movían al mundo eran, la luminosa representada simbólicamente con el agua, en tanto el agua es la posibilitadora, junto con el sol, de crear y recrear el mundo físico a través de la fotosíntesis. Y la otra energía con la que se construía el mundo, era la energía espiritual, representada por el viento. La energía espiritual, más pura que la luz, era generada por una virtuosa vida humana. Lo que implicaba que sólo el “soplo divino le da conciencia espiritual a la materia”. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
O como el manejo compartido de la sabiduría y el conocimiento reflejado en el uso de los mismos sistemas de calendarios, básicamente el mismo sistema constructivo y arquitectónico, el uso de códices, el desarrollo del maíz y la milpa, el mismo sistema educativo y las mismas expresiones artísticas, así como los sistemas de organización social, alimentario y de salud. Aunque tenían sus variantes, básicamente partían de una misma raíz filosófico cultural. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Todos los pueblos del antiguo Anáhuac mantenían los mismos conceptos filosóficos, aunque les daban nombres diferentes, según sus lenguas. Aunque variaban su iconografía de estas representaciones según sus estilos propios, mantenían asombrosas semejanzas. Por ejemplo: a la energía luminosa representada con el agua, los nahuas le llamaban Tláloc, los mayas Chac, los zapotecos Cosijo y los totonacas Tajín. Pero todas las representaciones, aunque eran diferentes por el estilo artístico propio de cada cultura, todas tenían en común unas anteojeras y una lengua bípeda. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Lo mismo sucedía para la representación de la energía espiritual. Para los nahuas se llamaba Quetzalcóatl, para los mayas era Kukulcán y para los zapotecos Belaguetza. Para todos esta energía estaba representada por una serpiente emplumada o un caracol cortado de manera transversal. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Como podemos ver, la civilización del Anáhuac era una sola, por múltiples y diferentes culturas, en tiempo y en espacio que la representaban. De esta manera la Civilización en México tiene orígenes muy antiguos y sus raíces compartidas se remontan a las primeras culturas. Con más de 7 mil quinientos años de cultura “propia-nuestra”, es decir, que no recibimos “prestamos culturales” de otro pueblo y con 5 siglos de enriquecimiento con las culturas de Occidente, África y Asía, hemos creado en estos ocho mil años de civilización y desarrollo humano, “un rostro propio y un corazón verdadero” que nos distingue y nos da una personalidad en el concierto cultural de los pueblos del mundo. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
III. OAXACA.
En el mosaico pluricultural, plurilingüistico y pluriétnico de la nación, Oaxaca ocupa un lugar relevante. Con sus 17 culturas originarias, con las múltiples expresiones de la cultura mestiza y afro mestiza, que hacen de su patrimonio intangible, de sus tradiciones, fiestas, usos, costumbres, cocina, arte popular, música, danza, una de las riquezas más grandes que poseemos los mexicanos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Pero también debemos de hablar de su patrimonio monumental y natural. En efecto, Oaxaca posee impresionantes testimonios de su grandeza espiritual en un verdadero rosario de construcciones que los Viejos Abuelos dedicaban al conocimiento y al desarrollo del potencial espiritual del ser humano. Monte Alban, Mitla, Yagul, Danizu, San José del Mogote, Zaachila, Tilantongo, Hierve el Agua y Guiengola, por citar los más conocidos. Megalíticas y majestuosas construcciones que desafían la inercia de la materia y que permanecen incólumes, como silenciosos testigos de los grandes logros alcanzados por los Viejos Abuelos en el campo espiritual. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Pero este patrimonio monumental se enriqueció en los últimos cinco siglos con la presencia de las órdenes religiosas venidas de España. Dominicos, franciscanos, jesuitas, entre otros, cambiaron la expresión material de la espiritualidad de los Viejos Abuelos, pero su esencia se mantuvo inalterable. Testimonios materiales de esta milenaria fuerza creativa quedaron maravillosamente plasmados en templos y ex conventos de la ciudad de Oaxaca, Yanhuitlan, Teposcolula y en toda la geografía oaxaqueña. La mano indígena diestra en la cantera, la talla, el fresco, han dejado innumerables prodigios de su premanente sensibilidad artística y su gran pasión espiritual. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Oaxaca, enclavada en el Sur del territorio nacional, cruzada por las dos grandes cadenas montañosas y “amarrada” por el llamado “Nudo mixteco”, ha podido guardar en su ceno, los valores y los principios más importantes de nuestra Civilización Madre. En parte, por que se encuentra protegida por un sistema de impenetrables murallas naturales, con alturas de más de tres mil metros sobre el nivel del mar. En parte, porque en pocos lugares del mundo, se ve un fenómeno tan extraordinario, ya que en un pequeño espacio se han desarrollado a lo largo de miles de años, un numeroso grupo de culturas originarias tan diferentes una de otra, que asombra por pluralidad lingüística, étnica y cultural. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Pero fundamentalmente, por la fortaleza física y su templanza espiritual de los pueblos indígenas que han sabido sobreponerse a su muerte histórica. En efecto, en Oaxaca los 17 pueblos indígenas han resistido sabiamente los embates de la colonización y han ejercido una asombrosa capacidad de “apropiación cultural” para tomar prestamos culturales de pueblos tan variados como el español, el indio, el francés, el alemán y culturas tan diferentes como la africana o la árabe. En efecto, Oaxaca ofrece un crisol cultural único en la nación mexicana. Pues no sólo es la permanencia de sus culturas autóctonas, sino que se suma el riquísimo sincretismo cultural que han hecho, tanto indígenas, como mestizos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Esta permanente afirmación del lo “propio-nuestro”, así como la inteligente “apropiación” de lo que vino de fuera, para afirmar el sentimiento de identidad que distingue al ser oaxaqueño, se puede apreciar tanto en las culturas indígenas como en la mestiza a través de la comida, la música, el baile, el vestido, las tradiciones, fiestas, usos y costumbres. Una Pléyada de manifestaciones espirituales entretejidas sabiamente en las llamadas “culturas populares”. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La banda de música de aliento, el reboso, el sombrero, el mole, el pan, el quesillo, los sones y jarabes, los trajes regionales mestizos, los fuegos pirotécnicos, las fiestas religiosas, las Velas y mayordomías, los gigantes y las marmotas y un sin número de “elementos culturales” que le permiten a los pueblos de Oaxaca en su conjunto, expresar el potencial espiritual de su interpretación de la vida y el mundo. Un día llegaron de afuera, y la capacidad y fortaleza cultural de los pueblos de Oaxaca, los hizo suyos, se los apropió, los modificó, los recreó, los adoptó para hacerlos suyos para siempre. Los incorporó a su esencia espiritual, festiva y comunitaria. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
De modo que Oaxaca es doblemente rica culturalmente. Posee la milenaria esencia de la Civilización Madre, representada en sus 17 culturas indígenas y al mismo tiempo ha logrado hacer un cinco centenario sincretismo cultural, con diferentes y variados pueblos del mundo, acrisolada en las multifacéticas y caleidoscópicas culturas populares. Las dos fuertemente unidas y separadas dialécticamente y al mismo tiempo, por la magia y el hechizo de la fuerza espiritual que anima al Ser oaxaqueño. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En efecto, la estructura en la que descansa esta proeza humana, indiscutiblemente radica en el sentido espiritual por la vida, que han sabido guardar los pueblos indígenas y mestizos de Oaxaca. La vida y el mundo tienen para el oaxaqueño, independientemente de su cultura, un fuerte contenido espiritual en donde se integran todos sus simbolismos, metáforas, tradiciones, fiestas y costumbres. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El pueblo oaxaqueño no trabaja el plano espiritual de su existencia. Por el contrario, lo que lo diferencia y le caracteriza, es que el oaxaqueño es un pueblo espiritual... trabajando el plano humano. Aquí es donde radica el gran misterio y el inexplicable enigma de la cultura oaxaqueña. Entiéndase que su hechizo y su magia están hechas con la fuerza creadora del Espíritu. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Esto no es algo diferente o único en el concierto pluricultural de México. Esta forma de ser y sentir, de interpretar y significar a la vida, ha sido común a todos los pueblos herederos del la civilización Madre del Anáhuac. La diferencia, es que en otras partes de la geografía nacional, esto se ha ido perdiendo, se ha desvalorizado o está muy diluido por los ataques que ha sufrido en estos cinco siglos de colonización y negación de la milenaria civilización originaria.
Es por ello que a los mexicanos, al escuchar el nombre de... “OAXACA”, nos vibra el corazón y nos exalta el alma. De lo más profundo de nuestro “banco genético cultural”, se despierta nuestra olvidada raíz indígena y se exalta nuestro adormecido espíritu. Por esto, Oaxaca nos evoca la nostalgia más profunda del Espíritu. El solo nombrarla nos produce un agradable vértigo, que nos precipita a lo más esencial, a lo más genuino y puro de nuestra íntima aspiración espiritual. En Oaxaca sabiamente nuestra raíz, pasado y futuro, están unidos indisolublemente por la fuerza que se crea en el crisol de nuestra cultura. En Oaxaca se funde del Espíritu. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
IV. LA HERENCIA MILENARIA SE MENTIENE VIVA.
Esta es la razón por la que Oaxaca nos ofrece un tesoro de sentimientos y sensaciones, que nos invaden y nos llaman desde lo más profundo de nuestro ser. Es el Espíritu que despierta y recuerda sus más añorados orígenes. Lo más esencial de lo propio nuestro se descubre en Oaxaca de una manera luminosa.
Lo mismo sucede con las personas sensibles de todas las latitudes. Porque el Espíritu Humano no tiene fronteras, nacionalidades o pasaportes. Miles de turistas de Norteamérica, Europa y Asia, vienen a Oaxaca, atraídos por su influjo espiritual, materializado en su arte popular, en su música y su danza, en su comida y su bebida. El lenguaje del Espíritu es universal, en tanto expresa los sentimientos más puros del ser humano. El arte popular y las tradiciones son el espacio en el que se materializa este lenguaje. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En Oaxaca podemos encontrar viva las expresiones más antiguas de la sabiduría de nuestros Viejos Abuelos. Expresiones que se comparten cotidianamente y que forman los elementos culturales más sólidos de nuestra identidad. Las tradiciones, usos y costumbres, se han sabido mantener a pesar de las agresiones. En ellas se ha atrincherado sabiamente la fuerza del Espíritu. Tradiciones y costumbres que en su fondo mantienen incólume los valores y principios del desarrollo espiritual familiar y comunitario. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
No importa que las formas cambien con el tiempo y el espacio. Lo trascendente es que se mantenga inalterable su fondo, donde la espiritualidad alienta el sentido comunitario, familiar, místico y solidario. En el que los sentimientos más elevados del ser humano se acrecentan y fortalecen. Oaxaca ha sabido mantener y preservar estas ancestrales tradiciones de un alto sentido espiritual y sabiamente, ha podido apropiarse culturalmente de otros valores venidos de fuera en estos últimos quinientos años. Enriqueciendo aún más, su acervo cultural. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
V. LOS CUATRO SISTEMAS DEL DESARROLLO CULTURAL.
En Oaxaca se encuentra viva, vibrante y en permanente evolución la herencia cultural del México antiguo. En los últimos 5 siglos, ésta se ha visto enriquecida y estimulada por la cultura Occidental. De cara los inicios del tercer milenio de le Era Cristiana, Oaxaca se presenta como LA RESERVA ESPIRITUAL DE MÉXICO.
El Sistema Alimentario, que fue el cimiento donde descansó el milenario desarrollo humano es su base y fundamento. No podemos imaginarnos la construcción de Monte Alban a lo largo de mil trescientos cincuenta años, sin la presencia de una alimentación de altísima calidad, que les proporcionara la energía suficiente para mover millones de toneladas de roca de 14 kilómetros de distancia y subirlas 400 metros de altura. Aplanar una montaña para crear un rectángulo perfectamente equilibrado con la mecánica celeste, y sobre él, construir una pléyade de increíbles y monumentales edificaciones a la gloria del Espíritu Humano a través de sucesivas generaciones. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El conjunto de Monte Alban esta integrado por cuatro cerros que fueron trabajados, no solamente al construir sobre ellos asombrosas unidades arquitectónicas, sino que cada uno fue “esculpido” en sus laderas para darle un uso específico que hasta ahora no hemos podido descifrar, pero que indiscutiblemente esta relacionado con las medidas cósmicas, la mecánica celeste y el desarrollo espiritual del ser humano.
Esta sabiduría comenzó hace más de ocho mil años con la invención de la agricultura, el maíz y la milpa. En efecto, el pueblo oaxaqueño antes que nada es un campesino de corazón. Su vida esta íntimamente ligada con la Tierra. La sabiduría trasmitida por el cultivo de la Tierra, ha mantenido vivo el Espíritu en el pueblo oaxaqueño. Trabajar la Tierra, es un ritual y una comunión con las fuerzas inconmensurables de la divinidad suprema. Mucha de la sabiduría y fortaleza ha venido de esa actitud de sentir a la Tierra como “La Madre Querida”. El oaxaqueño ama a su Tierra de manera intrañable. Mantiene una querencia que va más allá de él mismo, poderosas fuerzas lo cruzan y lo traspasan, aferrándolo espiritualmente a la Tierra que lo vio nacer y le dio de comer. El oaxaqueño mantiene enterrado su ombligo en la amada Tierra y se mantiene abonado con la milenaria tradición. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Es por ello que los alimentos, son una forma de extender su amor y devoción por el ser amado, que le ha dado todo. El oaxaqueño encuentra en la comida una de las diversas formas de expresar su pasión y su espiritualidad. Las cocineras oaxaqueñas son impresionantes mujeres de conocimiento. Cada comunidad posee varias cocineras que dirigen a las mujeres cuando en la comunidad existe “un compromiso”. Sea un nacimiento, un bautizo, un casamiento, una fiesta o un entierro. La gente del pueblo... tiene que comer. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La mesa oaxaqueña siempre esta de fiesta. El chocolate de agua, el pan de yema, el agua de chilacayota o la famosísima agua de horchata. Sea un desayuno con su tasajo de hebra y sus enchiladas, entomatadas o enfrijoladas. O una suculenta comida con su caldo de gato o su caldo de guías. Uno de sus siete moles de plato fuerte, ya sea su tradicional mole negro, su exquisito almendrado, o el amarillo, chichilo, verde, estofado, cualquiera de ellos para chuparse los dedos. Entre comidas, un “tejate” para mitigar el calor o una nieve de nuez, pétalos de rosa, un beso de ángel o una tradicional de leche quemada. Para cenar una tlalluda con asiento y cecina de Zaachila o unas empanadas de flor de calabaza con quesillo. En la comida oaxaqueña se saborean milenios de tradición cultural, tanto de los Viejos Abuelos, como de muchas partes del mundo que se encuentran exquisitamente combinados. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Es por ello que los mercados son en Oaxaca, la expresión más sublime de la cultura y uno de los espacios donde el Espíritu convive con el pueblo a flor de piel. Cada Mercado tiene su propia personalidad, su fuerza y su intensidad. El Mercado es el lugar del encuentro humano, más allá de intercambiar, vender y comprar, el Mercado es una ventana al corazón de cada pueblo. Los colores, olores, sabores, texturas, formas y sonidos, se concertan de tal forma, que crean una armoniosa sinfonía que afecta profundamente los corazones de una manera sutil, creando un estado de ánimo exaltado y al mismo tiempo apacible. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El Mercado es parte vital de la vida cultural de los pueblos oaxaqueños. En ellos se comparte la visión del mundo heredada de la antigüedad. Los productos y manufacturas ancestrales comparten con el plástico y el poliéster. Ahí están incólumes ante el tiempo, los chapulines y los guajolotes, los molcajetes, los metates, las jícaras policromadas, los huipiles, las tortillas, el maíz, el chile, el cacao y el chocolate, los mecates y petates, todos ellos se encuentran mezclados con las gallinas y los chivos, los sarapes de lana, el hierro fundido, los panes, los embutidos y los quesos. Ahí también se encuentran los plásticos y la fayuca, todos fundidos por una poderosa cultura. Más que imposiciones vemos apropiaciones culturales. Cambia la forma pero no el fondo. La fruta y legumbres, las flores y los animales, lo mismo que los moles, el pan, los quesos, los insectos, las tortillas, el chocolate, el cacao y el café, mantienen esa dimensión humana frente a los productos de “la modernidad”. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En el Mercado se come, se bebe, se canta, se platica, se encuentra, se hacen amigos, se cuentan historias y se comentan sucesos, además de comprar y vender. Visitar los Mercados de Oaxaca es como hacer un viaje en el tiempo perdido. Lo más esencial de lo “propio-nuestro” se encuentra ahí, mágicamente se mantiene. Recorrer los Mercados de Oaxaca es como hacer un viaje al centro de lo más profundo de nuestra cultura ancestral, que nos permite conectar el pasado con el presente, la tradición con la modernidad, el espíritu con la materia. Los Mercados de Oaxaca nos demuestran que no existe el tiempo, ni contradicción alguna entre lo antiguo y lo moderno. Que es más importante el aspecto humano que la venta de productos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Visitar Oaxaca en los tiempos de “la modernidad y la globalización”, representa la Luz que purifica el alma y le da fortaleza el Espíritu. Todos sentimos que Oaxaca representa nuestra antigua casa, donde están guardados ancestralmente todos nuestros tesoros y se atesora nuestra más profunda esperanza, porque algo de lo más íntimo de cada uno de nosotros esta depositado, desde época inmemorial en algún escondido rincón, debajo de alguna piedra, atrás de un portón o entre los adobes derrumbados por el tiempo. Oaxaca es la casa de nuestros Viejos Abuelos y de todos nosotros, los hijos de sus hijos que seguimos manteniendo en lo esencial de nuestro ser, el potencial espiritual de la milenaria cultura que nos ha dado un rostro propio y un corazón verdadero. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La sabiduría ancestral que produjo una de los sistemas de salud más importantes del mundo, sigue vivo y vigente en las comunidades de Oaxaca. Mujeres y hombres de conocimiento, que han trasmitido de generación en generación esta sabiduría que nos enseña, que la enfermedad en el ser humano es producida por la pérdida del equilibrio del Espíritu y el cuerpo. Este desequilibrio es generado por los sentimientos, pensamientos, humores negativos o por fuerzas desconocidas que están en la naturaleza. Sean envidias, corajes, celos, enojos, depresiones y como el Espíritu es “etéreo”, estos desequilibrios se manifiestan en el cuerpo. Así como la calentura le indica al médico alópata de un trastorno, para los curanderos de la tradición, las enfermedades físicas del cuerpo nos indican trastornos en el Espíritu del paciente. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En Oaxaca se mantiene viva la milenaria tradición. Curanderos, yerberos, sobadores, médicos espirituales, parteras, son la supervivencia de un mundo ancestral que nos ofrece una sabiduría a la fecha todavía desconocida para la cultura dominante pero, ciertamente efectiva, pues ha podido sobrevivir a su muerte histórica gracias a la eficacia de sus resultados. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
En cualquier mercado de Oaxaca se encuentran los puestos de las “tizateras”. Ahí usted puede encontrar, no sólo las plantas, frutos, minerales e insectos que pueden ayudar a mantener la salud desde tiempos inmemoriales, sino fundamentalmente el conocimiento de sus aplicaciones. Ese mundo sutil de la salud del cuerpo y el espíritu se ve fortalecido por la presencia siempre viva en los mercados de las flores. En efecto, los mexicanos en general y los oaxaqueños en lo particular, requerimos de las flores para alimentar el espíritu y fortalecer el alma. El pueblo oaxaqueño vive una pasión permanente con el mundo mágico de las flores. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La educación es otra de las grandes herencias de nuestros Viejos Abuelos que sigue viva en la cultura de los pueblos oaxaqueños. Más allá de la educación formal, que hace de Benito Juárez el paradigma del poder transformador de la educación, pues lo llevó gracias a su fortaleza espiritual y decantada disciplina existencial, de ser un pastorcillo a ser abogado, gobernador, presidente y “Benemérito de las Américas”. La educación que ha sobrevivido en la familia, la comunidad y el taller artesanal le dan una personalidad muy definida “al Ser oaxaqueño” y encuentra sus orígenes hace más de tres mil años. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Las normas morales y éticas en el plano familiar, el sentido místico y espiritual por la vida, los principios de respeto a la tradición y a la costumbre en el terreno comunitario en Oaxaca, le permiten mantener “un rostro propio y un corazón verdadero” en el concierto pluricultural de la nación. La educación artística que se mantiene por siglos en las comunidades famosas por su arte popular. Verdaderos artífices del barro, la madera, la palma, la lana, el algodón, la piel, la hoja lata, el acero, el oro y la plata. Manos de Luz que hacen “mentir a la materia” y la transforman mágicamente en un caleidoscópico mundo de colores, formas y texturas, en la que se expresa la creciente sensibilidad de un pueblo que sigue expresándose con “Flor y canto”. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Es por ello que el evento más importante de todos los oaxaqueños es la “Guelaguetza”. Magnífica fiesta de luz y color en que a través de la música, la danza se hermanan las ocho regiones del estado. Crisol de culturas y sentimientos en el que miles de personas comparten con las culturas indígenas y populares la alegría del lenguaje universal del Espíritu, que indiscutiblemente es el arte. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Oaxaca es tradición y costumbre. El estado esta dividido en 570 municipios, de los cuales en 480 se rigen por el “Sistema de Usos y Costumbres”. Milenaria tradición de organización social que un día nos dieron los Venerables Maestros como un tesoro de sabiduría y que nuestros Viejos Abuelos pasaron de una generación a otra hasta nuestros días. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El Sistema de Cargos es una escuela pública informal que enseña a la comunidad que lo más importantes es saberla servir, mandando obedeciendo. Los varones desde muy jóvenes inician “su servicio” como “topiles” y a través del tiempo y su buen desempeño, llegarán a tener las mayores responsabilidades. En la Asamblea del Pueblo, máximo foro de la democracia comunitaria, aquellos que han sabido servido y están sirviendo al pueblo, tienen derecho ganado con su trabajo para dar su opinión en la toma de decisiones para gobernar a la comunidad. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La mayoría de las obras de los pueblo son hechas a través del “tequio, el trabajo de en medio, que nos es el tuyo o el mío, sino el de la comunidad”. Sabiduría ancestral sistematizada que permite a las comunidades más pobres construir caminos, escuelas, mercados, restaurar templos y edificios públicos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Las tradiciones, fiestas, usos y costumbres son mantenidos por el apoyo y solidaridad comunitaria. La Guelaguetza es una institución que nos heredaron nuestros Viejos Abuelos y que sigue viva en el ceno de las familias y los pueblos. Es la ayuda reciproca para solventar “un compromiso comunitario” sea un nacimiento, una boda o un entierro. La Guelaguetza es un maravilloso legado espiritual de solidaridad ancestral, que forma la columna vertebral de las tradiciones, fiestas, usos y costumbres en las comunidades oaxaqueñas. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
VI. CONCLUSIÓN.
Visitar Oaxaca es compartir, conocer y disfrutar con lo más propio e íntimo de la cultura mexicana. La creciente sensibilidad y espiritualidad siguen vivas en cualquier espacio de su cotidianidad, salpicando sus calles con sus sobrias construcciones en adobe bellamente pintadas, sus vetustos balcones maravillosamente realizados en hierro forjado o sus señoriales portones por donde ha pasado todo el tiempo lentamente día a día. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El centro histórico de la ciudad de Oaxaca, por su increíble belleza y armoniosa diseño arquitectónico, ha sido designado por la UNESCO como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”. Sorprende encontrar la exaltación al espíritu en cada templo, altar, atrio, plaza, calle o jardín. Sea su sobria Catedral, o los templos de San Agustín, La Compañía, San Francisco, El Carmen Alto, La Soledad, entre muchos otros y por supuesto Santo Domingo de Guzmán, una de las más exquisitas expresiones del barroco mexicano, donde la mano indígena deja testimonio elocuente de su portentosa sensibilidad. Oaxaca ha sabido mantener su alta calidad de vida y la brinda generosa a los visitantes. El calor humano de su cotidianidad es un raro encanto que ya no poseen las ciudades. Caminar por las calles de Oaxaca, permite apreciar su sencilla arquitectura habitacional o sus monumentales construcciones esculpidas en su tradicional cantera verde. Recorrerla tranquilamente resulta un verdadero privilegio, no sólo a los sentidos, sino fundamentalmente al Espíritu. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Los Portales, el Palacio de Gobierno, el Zócalo, los jardines del Llano, Labastida y Conzatti, así como el antiguo acueducto y su sistema de fuentes, son una delicia que los ojos y el corazón reciben con gratitud. Los tradicionales barrios como el de Xochimilco, Jalatlaco, Chapultepec, San martín Mexicapan o Trinidad de las Huertas, en conjunto nos hablan de una ciudad viva y abierta, que sabe compartir generosa con sus visitantes todo su patrimonio Cultural. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Visitar sus museos, como el monumental Centro Cultural Santo Domingo, El Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo, El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, El Museo de la Filatelia, El Museo Fotográfico Miguel Álvarez Bravo, El Museo del Templo de la Soledad. O conocer sus centros culturales como La Casa de la Cultura Oaxaqueña, El Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, El Taller Rufino Tamayo de Artes Plásticas, El Centro de Iniciación Musical de Oaxaca, entre otros. Que en conjunto le permiten conocer la legendaria creatividad del oaxaqueño. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El sólido grupo de artistas como Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Morales, Rodolfo Nieto, Rubén Leyva, nos demuestran que continúan con la antigua tradición de expresión del Espíritu a través de “Flor y canto”, que en Oaxaca se encuentra viva, vibrante y presente en la danza, la música, el teatro, la pintura y la literatura. Usted puede apreciar la creación artística de los grandes maestros y de los jóvenes pintores en las múltiples galerías y foros culturales que existen en la ciudad. Indudablemente, Oaxaca la tierra del sol es tierra de artistas. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
La cultura esta viva y es deliciosa en Oaxaca, se saborea en sus variados restaurantes que ofrecen a los paladares más exigentes verdaderas creaciones de la cultura culinaria. Una gran experiencia humana de sabiduría se encuentra depositada en la mesa oaxaqueña. Mención especial es el Mezcal, que recientes investigaciones del INAH demuestran que la destilación fue descubierta por los Viejos Abuelos mucho antes de la llegada de los españoles. El mezcal oaxaqueño tiene internacionalmente el “Certificado de Origen”, que lo hace único y exclusivo de Oaxaca y de México. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Fuente ancestral de sabor y placer ha sido el chocolate. En Oaxaca esta bebida milenaria se ha seguido manteniendo como uno de los elementos culturales más sólidos de los oaxaqueños. Hacer y beber el chocolate, es una experiencia sublime al cuerpo y al espíritu. En Oaxaca usted todavía puede comprar su cacao y en los molinos diseñar su molienda para obtener la exquisita bebida de los dioses.
Avecindado en las tropicales montañas de Oaxaca, el café también se ha sabido ganarse un espacio de reconocimiento en el ámbito internacional. Usted puede en Oaxaca seleccionar el grano de su preferencia, así como el tostado y el punto de molido, para degustar en su casa el café de su predilección. También puede deleitarse con una tasa de aromático café oaxaqueño en una cafetería o en los portales, y ver pasar lentamente el tiempo o escuchar a la banda de música, la marimba o una calenda, es entender que lo más importante de la vida es un sentir, un darse cuenta atrapado en un instante. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Una agradable avalancha de gratas sensaciones se provocan cuando nuestros visitantes recorren las innumerables tiendas que ofrecen el arte popular oaxaqueño. Colores, formas, texturas, materiales, diseños tradicionales y modernos. Sean madera, algodón, lana, piel, barro, oro, plata, hoja lata o carrizo. La creatividad de los maestros del arte popular es reconocida en toda la nación y Oaxaca es un punto fundamental en el mapa artesanal del mundo. Ollas de Barro Negro, Alebrijez en madera, huipiles de todas las regiones bellamente bordados, tejidos en algodón convertidos en manteles, cortinas, servilletas, bolsas. Figuras de animales, vírgenes o ángeles, cajas y espejos hechos magistralmente en hoja lata. Jarcería de Tlacolula, cerámica de Atzompa o de la Sierra Norte, fina cuchillería de Ocotlán, multitud de objetos que tienen un pedacito del alma de sus creadores, pues han sido transformados por las “manos de luz” de los artistas populares oaxaqueños, que hacen vibrar la sensibilidad de los espectadores a través de su sencilla y profunda creatividad. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Oaxaca es generosa y hospitalaria con sus visitantes. Una antigua tradición hospitalaria es el marco en el que los magníficos y variados hoteles albergan a los turistas. Venir a Oaxaca es como llegar a nuestra antigua casa, ese el lugar de donde nuca en verdad hemos partido. Hoteles de todas las estrellas del firmamento le ofrecen el confort y la seguridad de que usted esta en su verdadera casa. Para todas las posibilidades y todos los gustos, los hoteles oaxaqueños son la expresión de una tradición que siempre nos ha distinguido a los mexicanos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Visitar Oaxaca resulta una emoción profunda que conmueve al Espíritu. Es una aventura al interior del alma. Lo más genuino, lo más puro de nuestra esencia encuentra un espacio de reflexión y conciencia espiritual.
¡Oaxaca es la reserva espiritual de México!
Aquí se encuentra depositado, el más importante legado de nuestros antepasados que se ha sabido mezclar armoniosamente en estos últimos cinco siglos, con todos aquellos pueblos del mundo con quienes hemos tenido contacto. Oaxaca representa la casa antigua de todos los mexicanos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Oaxaca nos ofrece la posibilidad de sentir, disfrutar y conocer el milenario legado de la Cultura, que no es más que la expresión más decantada y viva del Espíritu humano. Oaxaca es tu casa.
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