Manialtepec Oaxaca
En contadas ocasiones acuden mexicanos en busca de las propiedades curativas de las aguas termales.
San José Manialtepec, Oaxaca, es una población que no aparece en los mapas turísticos, y sin embargo en octubre de 1997 imágenes de este lugar dieron la vuelta al mundo, ya que fue uno de los puntos donde el huracán Paulina causó mayores estragos.
Es realmente satisfactorio para quienes observamos a través de los medios de información las penurias que pasaron los casi 1 300 habitantes del lugar, encontrarnos actualmente con un pueblo apacible, pero lleno de vida, donde los malos recuerdos se van perdiendo en el tiempo.
Aun cuando San José Manialtepec está en una zona eminentemente turística, a sólo 15 km de Puerto Escondido, rumbo a las lagunas de Manialtepec y Chacahua, dos atractivos naturales muy concurridos por turistas –sobre todo por extranjeros aficionados a la observación de aves–, no es punto de visita, o tan siquiera paso obligado de quienes se dirigen a los mencionados sitios turísticos. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
El deseo de visitar el lugar nació cuando, estando en Puerto Escondido, surgió el comentario del paso del huracán Paulina por la región, y recordamos el desbordamiento del río Manialtepec sobre el poblado de San José; pero el deseo aumentó al enterarnos de que sus habitantes habían superado en forma ejemplar aquella crisis.
A primera vista es difícil creer que hace dos años muchas de las casas que ahora vemos estuvieron sumergidas en el agua casi por completo, y que incluso, según comentan los lugareños, más de 50 casas se perdieron en su totalidad.
Lo que sucedió, según nos explicó después nuestro guía, Demetrio González, a quien le tocó participar como miembro del comité de sanidad, regando cal y realizando otras actividades para evitar epidemias, fue que el río Manialtepec, que baja desde la sierra y pasa justo a un lado de San José, no fue suficiente para encauzar toda el agua que por diversas vertientes engrosaron su caudal hasta hacer que creciera al doble, y siendo muy bajo el bordo que separaba al río de la población, el agua se desbordó y arrasó un gran número de casas. Aun cuando fueron cubiertas por el agua casi en su totalidad, las más fuertes resistieron, pero incluso algunas de éstas muestran grandes hoyos por donde buscó salida el agua.
Continúa Demetrio: “Fueron alrededor de dos horas de espanto, como a las nueve de la noche del 8 de octubre del 97. Era miércoles. Una señora, a la que le tocó vivirlo todo desde el tejabán de su casita, que temía que en cualquier momento se la llevara el río, quedó mal de su cabeza. Apenas parece que ya se está aliviando”.
Esa fue la parte desagradable que nos tocó compartir en este viaje, la remembranza de la cercanía de la muerte. Pero por otro lado es de reconocerse la capacidad de recuperación de la gente del lugar y el amor por su tierra. Actualmente todavía existen algunos indicios de aquel trago amargo. Aún encontramos por ahí parte de la maquinaria pesada que levantó un bordo mucho más alto, tras el cual sólo asoman los techos de las casas vistas desde el río; y allá, muy en lo alto de un cerro, se alcanza a distinguir un conjunto de 103 casas construidas para reubicar a los damnificados, un proyecto realizado con el apoyo de numerosos grupos de ayuda. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
San José Manialtepec sigue ahora su ritmo de vida normal, tranquilo, con poco movimiento en sus bien trazadas calles de terracería, ya que sus pobladores trabajan durante el día en parcelas cercanas donde se siembra maíz, papaya, jamaica, ajonjolí y cacahuate. Unos más se trasladan diariamente a Puerto Escondido, donde laboran como comerciantes o prestadores de servicios al turismo.
Después de haber compartido con los manialtepequenses sus experiencias, tanto la del horror como la de la reconstrucción, nos dispusimos a cumplir nuestro segundo cometido: recorrer el cauce del río, ahora que su tranquilidad nos lo permite, hasta llegar a Atotonilco.
Para entonces ya están listos los caballos que nos llevarán a nuestro próximo destino. A pregunta expresa, Demetrio responde que la mayoría de las personas que los visitan son turistas extranjeros que desean conocer las bellezas naturales, y sólo en contadas ocasiones acuden mexicanos en busca de las propiedades curativas de las aguas termales. “Hay quienes hasta se llevan sus envases con agua para tomarla como remedio, pues se las han recomendado para varios males”.
Ya montados en nuestros caballos, apenas salimos del poblado bajamos el bordo que lo protege y ya estamos cruzando el río. A nuestro paso vemos niños refrescándose y mujeres lavando; un poco más allá, algunas reses bebiendo agua. Demetrio nos señala cuánto se ensanchó el río –el doble, de unos 40 a 80 metros– y apunta a una parota, que es un árbol muy grande y fuerte de la región de la costa que, según nos dice, con sus fuertes raíces ayudó a desviar un poco el agua, evitando que el daño fuera peor. Aquí realizamos el primero de seis cruces –o pasos, como ellos le llaman– para ir de un lado a otro del río. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Continuando nuestro camino, y al pasar junto a unas cercas que circundan algunas propiedades, Demetrio nos explica que sus dueños suelen sembrar en los límites de sus tierras dos tipos de árboles muy fuertes para reforzar sus cercas: los que ellos conocen como “Brasil” y “cacahuanano”.
Precisamente al ir por uno de estos pasajes sombreados alcanzamos a ver el cuerpo de una víbora de cascabel, sin su cascabel y sin cabeza, lo que aprovecha nuestro guía para comentar que en los alrededores hay también coralillos y un animal muy parecido al ciempiés, que ellos conocen como “cuarentamanos” y que es especialmente venenoso, al grado de que si su mordedura no es atendida con rapidez puede causar la muerte.
Más adelante el río parece coquetear con los altos riscos, pasando a su lado, serpenteante; y allá, muy en lo alto, descubrimos una gran roca cuya forma da nombre a la cima que está frente a nosotros: “Pico de Águila” se llama. Seguimos cabalgando extasiados por tanta grandeza y hermosura, y al pasar bajo unos enormes árboles macahuites nos toca ver entre sus ramas un nido de comejenes, construido a base de madera pulverizada. Ahí mismo nos enteramos de que posteriormente estos nidos serán ocupados por unas cotorritas verdes como las que en varias ocasiones se nos han atravesado por el camino.
Ya casi para llegar a nuestro destino, después de haber cruzado los dos últimos pasos del río, todos ellos de agua cristalina, algunos pedregosos y otros con fondos de arena, se observa una situación bastante peculiar. Durante todo el recorrido nuestros sentidos se llenaron de verde y de grandeza, pero en este lugar, en un paraje extremadamente rico en vegetación, un gran árbol conocido como “frutillo” albergó en su corazón, justo donde nacen sus ramas, a una “palma de corozo”. Así, aproximadamente a unos seis metros de altura, nace de un tronco un árbol completamente diferente, que extiende su propio tronco y ramas hasta cinco o seis metros más arriba, confundiéndose con las ramas del árbol que lo cobija. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Casi enfrente de este prodigio de la naturaleza, cruzando el río, están las aguas termales de Atotonilco.
Hay en este lugar entre seis y ocho viviendas muy dispersas, escondidas entre la vegetación, y por ahí, en la ladera de un cerro, sobresale de entre el verdor una imagen de la Virgen de Guadalupe resguardada en un nicho.
Justo a un lado, a unos metros, puede verse cómo baja por entre las piedras un pequeño manantial que deposita sus aguas en una pileta, donde también brota el agua, y que fue construida para que los visitantes que lo deseen y soporten la temperatura del agua, sumerjan sus pies, sus manos o incluso, como lo hacen algunos, todo su cuerpo. Por nuestra parte, después de refrescarnos en el río, decidimos descansar sumergiendo pies y manos, poco a poco, en el agua que se encuentra a gran temperatura y que despide un fuerte olor a azufre.
Poco después estábamos listos para desandar lo andado, disfrutando a nuestro regreso una vez más de la contemplación de estas bellezas naturales, de montes y planicies ricas en vegetación y de la frescura que nos brindó el río en todo momento.
El tiempo total que nos tomó realizar el presente recorrido fue de aproximadamente seis horas, así que de regreso a Puerto Escondido aún tuvimos tiempo de visitar la laguna de Manialtepec. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Con gran beneplácito nos encontramos con que el lugar conserva su hermosura y sus servicios. En su ribera existen algunas palapas donde se come magníficamente y los lancheros ofrecen sus embarcaciones para realizar diversos paseos, como el que nosotros hicimos, y en el cual pudimos comprobar que los manglares siguen siendo el hábitat de numerosas especies, como martín pescador, águilas negras y pescadoras, diferentes tipos de garzas –blancas, grises y azules–, cormoranes, patos canadienses; cigüeñas que anidan en las islas, y muchas, muchas más.
Incluso, según nos comentaron, en la laguna de Chacahua, ubicada 50 km al oeste, el huracán les benefició, ya que abrió el paso entre la laguna y el mar, quitando el azolve que durante años se había venido acumulando hasta cerrarlo, lo que además permite la limpieza permanente de la laguna y facilita la transportación y la comunicación de los pescadores. Ahora se ha construido una bocabarra para evitar en lo posible que el azolve se vuelva a producir.
Este fue el final de un hermoso día donde compartimos, a través de la palabra, el sufrimiento que gracias a la fortaleza se borra día con día, y a través de la vista y los sentidos, la magnificencia que aquí, como en muchos otros lados, nos sigue ofreciendo nuestro México desconocido.
SI USTED VA A SAN JOSÉ MANIALTEPEC
Salga de Puerto Escondido por la carretera núm. 200 rumbo a Acapulco, y tan sólo 15 km adelante siga el señalamiento a San José Manialtepec, a la derecha, por un camino de terracería en muy buen estado. Dos kilómetros después llegará a su destino. Esta bella laguna cuenta con un agradable paisaje de tipo costero con vegetación de manglar. Se rentan lanchas para pasear por la laguna y observar las aves acuáticas. En el interior de la laguna es posible pescar ejemplares de lisa, mojarra, bagre y ocasionalmente robalo. En sus orillas existen varios paradores donde encontrará servicio de restaurante, con especialidades en la comida local preparada a base de los productos del mar. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Se encuentra a 16 km al oeste de Puerto Escondido, por la carretera núm. 200.
A sólo 10 km de Puerto Escondido, rumbo a la laguna de Manialtepec, encontramos el poblado llamado "Bajos de Chila" (lugar plano) donde tuvo su origen la cultura chalina, nombre que en náhuatl significa "juego de palabras" y cuyos fundadores sostenían la creencia de que la tierra se hallaba bajo el nivel del mar. Existe una pequeña zona arqueológica con el arte representativo de dicha cultura que cuenta con una piedra del dios Sol que era a quien manifestaban culto. También hay una estatua de un sacerdote de alto rango.
Más adelante, a 23 km, se localiza la laguna de Manialtepec ("animal que se asusta", en náhuatl). Son 15 km de ensueño, donde la naturaleza se prodigó con opulencia. Hogar ideal para una amplia variedad de aves que anidan en los manglares, esta laguna de agua dulce merece una visita de todo un día. En ella podemos admirar pelícanos, gaviotas, ibis, garzas, cucharitas rosadas, grullas, jacanas, buzos y el martín pescador, que junto a los cigüeñones crean un mundo tan salvaje como bello. También se pueden observar un sinnúmero de animales silvestres: mapaches, martas, venados, jabalíes, zorros y cocodrilos, aunque estos últimos se encuentran en extinción por la caza desordenada.
Dentro de la laguna, existe una "mágica" isla denominada del Gallo en la que, según cuenta la leyenda que narran los pescadores de la zona, cada 24 de diciembre cualquier hombre que tenga suerte escuchará un gallo cantar en la noche.
A unos minutos se localiza Mixtepec, famoso por la virgen de Juquila que se aparece cada 8 de diciembre hace más de cuatro siglos. Se cuenta que una mañana salieron los pobladores a hacer tequio (trabajo comunitario) y dejaron sus casas de paja solas. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Cuando regresaron a la comunidad encontraron en llamas todas las viviendas, incluso la casa del cura -también de paja- que era donde se hallaba una imagen de la virgen, la que a pesar de ser de madera, permaneció intacta. Mixtepec es un poblado sencillo al igual que su gente y sus costumbres.
Para todas las personas interesadas en las aves o para quienes simplemente disfrutan de la naturaleza, la Laguna de Manialtepec se encuentra rodeada de manglares los cuales albergan una gran variedad de aves migratorias como por ejemplo ( la cucharita rosada, la jacana, ibis y garzas), además de una amplia variedad de vegetación por todos sus canales acuáticos.
En el paseo usted podrá observar las colonias de reproducción de los cormoranes y anhingas, los pescadores de camarón o de los peces presentes en una gran tranquilidad.
Al término de la laguna entraremos al Río Manialtepec, para observar una gran cantidad de flores acuáticas, estaremos en una playa privada para tomar el sol o si usted desea tomar sombra visitaremos una enramada típica de material de la región hecha de palma y madera donde pueden disfrutar de algunos antojitos mexicanos y comida del mar. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Un atardecer en la laguna es una experiencia inolvidable, la encantadora puesta de sol sobre el pacífico, conocerán las bellezas naturales de la laguna como es la fosforescencia del agua en su rico potencial de placton y zooplacton y algas marinas…
A lo largo del paseo proporcionaremos algunos libros de aves y binoculares para su mejor comprensión y apreciación.
LAGUNA DE MANIALTEPEC
La Laguna de Manialtepec es un sitio de excepcional belleza, rodeado de exuberante vegetación de manglares.
El término Manialtepec proviene de las voces náhuatl "manine", animal que se arrastra, y "tepetl", lugar; por lo cual se interpreta como "lugar de lagartos". Su condición tropical y sus variados ecosistemas favorecen la presencia de fauna silvestre y marina, por lo que es un lugar de anidación de innumerables aves. También llegan a ella diferentes especies de aves migratorias como patos silvestres, garzas y tijerillas. La Laguna de Manialtepec se ha convertido en un importante sitio turístico, donde la extensión del agua y la vegetación de mangle constituyen un fascinante paisaje natural.
Esta laguna, de aproximadamente 6 kilómetros de longitud, cuenta con pequeñas áreas de playa donde se pueden pescar especies de mojarra, robalo o bagre. También es posible remar plácidamente en un kayak o navegar en lanchas de motor a lo largo de la laguna, observando aves muy bellas, tanto locales como migratorias. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Recorriendo la Laguna de Manialtepec
Observación de flora y fauna
El recorrido en lancha por Manialtepec te brinda la oportunidad de contemplar el verde intenso de los manglares, hábitat de aves acuáticas y canoras, así como de iguanas. Posteriormente puedes visitar la playa Lagarto, para disfrutar el paisaje de aves, sol y mar. El regreso es por vía marítima al muelle y por vía terrestre a Puerto Escondido, desde donde inicia la ruta.
Para poder observar a las aves cuando tienen mayor actividad, es mejor iniciar muy temprano el recorrido. Además, hace menos calor. Por su parte, el recorrido del atardecer es ideal para contemplar la magnífica puesta del sol en la bocabarra, donde se unen la laguna y el mar. Aquí es posible nadar en agua dulce o salada, y durante la temporada de lluvias observar al anochecer la fosforescencia del agua.
Durante el recorrido hay oportunidad de admirar una gran variedad de aves acuáticas que viven en completa actividad y armonía con la naturaleza en un escenario de exuberante selva baja caducifolia donde predominan el arbusto espinoso, los manglares, las palmeras y plantas diversas de dunas costeras. Existen rincones bellísimos que son refugio de paz y tranquilidad para las aves y peces que habitan en la laguna. También conocerás iguanas, lagartos, aves migratorias, y se puede admirar uno de los mejores espectáculos en la playa Lagarto, donde se unen el río, la laguna y el mar.
Este recorrido es recomendable para aquellas personas interesadas en observar aves tropicales y tener acercamiento con la vida salvaje de la laguna costera de Oaxaca.
Si lo deseas, puedes dar un plácido paseo en kayac por la laguna. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido
Servicios turísticos
En la laguna existe servicio de comedores, renta de lanchas y kayacs para recorridos turísticos.
Cómo llegar
Esta laguna se localiza en la población de San José Manialtepec (agencia de policía perteneciente al municipio de San Pedro Tututepec, en el distrito de Juquila), a 333 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, siguiendo la carretera federal No. 175 hasta la carretera federal No. 200, enfilando hacia Puerto Escondido hasta el entronque con San José Manialtepec, y luego avanzando 3 kilómetros al sureste.>
Si se parte de Puerto Escondido, se recorren 16 kilómetros sobre la carretera costera hacia Pinotepa Nacional, desviándose entre las poblaciones de Bajos de Chila y San José Manialtepec, en pleno mundo silvestre.
Si viajas en transporte público, lo recomendable es llegar a Puerto Escondido y allí abordar una camioneta Van hasta la desviación a la laguna, en este último con un tiempo aproximado de 20 minutos, donde es posible arreglar un viaje en lancha. ver Hospedaje Hotel en Puerto Escondido |